sábado, 16 de enero de 2010

LECCIONES DE HISTORIA (III)

La historia de los hebreos en América empieza por Cristóbal Colón. El 2 de agosto de 1492, fueron expulsados de España más de trescientos mil judíos, acontecimiento que provocó en forma paulatina la decadencia del poderío ibero. Al día siguiente, Cristóbal Colon zarpaba en dirección a Poniente, marchando con él cierto número de judíos. Estos no eran, ni con mucho, fugitivos, ya que los planes del intrépido navegante hacia tiempo que interesaban a los judíos influyentes. El propio Colón declara que mantenía relaciones con judíos. El destinatario de la primera carta en que detalla su descubrimiento era un hebreo. Efectivamente, este gran acontecimiento, que dió otro mundo al mundo, se realizó merced a la influencia de judíos. La hermosa leyenda de que la reina Isabel con el valor de sus joyas proporcionara los medios para efectuar la expedición, no halla asidero ante una crítica seria. Ejercieron gran influencia en la Corte Real tres "guarros", o sea tres judíos secretos: Luis de Santángel, opulento comerciante valenciano, arrendatario de las contribuciones reales; su pariente Gabriel Sánchez, Tesorero Real, y un amigo común, el camerlán Juan Cabrero.

Los tres describieron a la reina Isabel el tesoro real como totalmente agotado, instigando constantemente su fantasía con la brillante perspectiva que se le abriría descubriendo Colón las fabulosas riquezas Indias en beneficio de la corona de Castilla. Lograron así que la reina accediera a entregar sus joyas personales para equipar la expedición. Pero Santángel solicitó y obtuvo autorización para adelantar de su propio peculio el dinero necesario, unos 17.000 ducados, que equivalen, según el valor actual de la moneda, a unos 160.000 dólares, y es mas que probable que el préstamo excediera de los gastos realizados de la empresa.

Se tiene entendido que con Colón se embarcaron cinco judíos: Luis de Torres, en calidad de interprete; Marco, como cirujano; Bernal, de profesión medico; Alonso de la Calle, y Gabriel Sánchez. Los instrumentos astronómicos y los mapas marítimos provenían de judíos. Luis de Torres fue el primero en pisar tierra y el primero en intuir el empleo del tabaco. Establecióse en Cuba, y se le puede considerar como patriarca del presente absoluto dominio sobre la industria tabacalera mundial.

Los protectores del Colón, Luis de Santángel y Gabriel Sánchez, lograron grandes prerrogativas por su participación en la empresa. Colon, en cambio, cayo en desgracia debido a las intrigas de Bernal, su medico judío, recibiendo en recompensa injusticias y prisiones.

Desde un principio consideraron los judíos a América como un país de promisión. Su inmigración a la América del sur, especialmente al Brasil, empezó al punto y en masa. A raíz de su participación armada en un conflicto suscitado entre brasileños y holandeses, optaron muchos hebreos brasileños por emigrar hacia la colonia holandesa más septentrional, donde actualmente se encuentra Nueva York. Pedro Stuyvesant, gobernador holandés, se opuso a esa inmigración judía, exigiendo su expulsión. Pero los hebreos, al parecer, habían adoptado precauciones para que, aunque no fueran muy bien recibidos al menos se les admitiera, porque al revocarse la orden de expulsión extendida por Stuyvesant, citaron los directores de la Sociedad Colonial Holandesa como causa de la admisión de los hebreos los grandes capitales que estos habían invertido en “participaciones” de dicha sociedad. Sin embargo, vedóseles el desempeño de cargos públicos y el comercio minorista, lo que tuvo por consecuencia que se dedicaran a la exportación, en cuyo ramo y merced a sus múltiples relaciones europeas, consiguieron el monopolio al cabo de breve tiempo.

Tenemos con ello una de las tantas pruebas de la habilidad judía. Cualquier prohibición en un sentido les facilita magnificas ventajas en otro. Prohibiendo al hebreo comerciar con ropas nuevas, dedicóse al comercio de ropas usadas, con lo cual, efectivamente, creo las bases para el comercio tan magníficamente organizado de prendas de segunda mano. Al cerrársele el comercio minorista, se dedico afanosamente a las transacciones en gran escala, siendo el hebreo el fundador del gigantesco intercambio comercial entre los continentes. También fue judío el fundador del sistema de derecho de salvamento de los naufragios. En las ruinas mismas de la civilización busca y halla el judío su bienestar. Él fue quien enseñó a los otros pueblos como se vuelven a utilizar los harapos, como se limpian las plumas sucias, como se aprovechan las pieles de conejo. El hebreo siempre tuvo predilección por el comercio en pieles, que hoy domina todavía, y a el se deben las innumerables pieles ordinarias que con nombres rimbombantes pasan por preciosidades de gran valor. Por los judíos generalizóse en el comercio la idea de “volver como nuevo”. En los ropavejeros actuales, que recorren nuestras ciudades con su flauta en busca de hierro viejo, botellas vacías, papeles usados y trapos sucios, reconocemos los descendientes de aquellos hebreos que supieron convertir trastos viejos en objetos de valor.

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